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jueves, abril 05, 2007

Lasciva Calaña

Recordando a un hombre que fui hace mucho tiempo...

De Lasciva Calaña

Soy hombre de lasciva calaña, cazador de concupiscentes encuentros
adicto a la adrenalina del juego previo de carnales desvaríos,
que se consume en el fuego hedonista de lo nuevo y lo prohibido...
un jugador, un exhibicionista verbal, un mujeriego empedernido,
impenitente, hambriento y descarado sin un ápice de arrepentimiento,
disoluto, promiscuo, lascivo y lujurioso, un animal que ronda la noche
oteando en el aire el aroma de féminas de inconfensables deseos,
dispuestas a escuchar las mismas mentiras, vivir las mismas farsas
para dejarse caer en cualquier red y en cualquier trampa;
un nuevo vampiro cuya sed no haya saciedad excepto en el sino de un orgasmo,
un proscrito furtivo que lleva escrito en la frente la palabra Daño,
que no se doblega, que no se somete, que ante nadie rinde pleitesía,
hombre que ha sido poseído y ha poseído cuerpos en todas las formas,
que lleva en su piel las huellas de besos de incontables bocas
y en cuyo inventario amatorio hay una muchedumbre de nombres y cuerpos,
caricias, besos y gemidos que no hallan condena al olvido,
hombre aquel sin pudor alguno, de tantas veces su desnudez contemplada,
sin mácula de rubor en las mejillas a la hora de despojarse de ropas,
hombre que ha contemplado tantos rostros extasiados,
tantos rostros transfigurados por el erotismo de la agonía de un orgasmo,
que ha vivido en demasía la lujuria y como meretriz ha sido tratado,
hombre que en su lúbrica demencia a si mismo se considera
el verdugo que la Venganza ha elegido para aquellas
que llevan en su piel el hedor de corazones destrozados a su paso,
un verdadero depredador... y de todos el peor...
porque a la victima propiciatoria deja elegir el tormento al que ha de sucumbir.

Gunther Sotomayor
28 de Febrero del 2005

viernes, abril 25, 2003

Poesía

Porque quiero olvidarla pero la tengo dentro, y en un momento deseperado a una hermosa mujer que vende sus favores le escribi...


Dicen...

Dicen que tu piel tiene sabor de olvido...
dicen que cuando besas, se borra de la memoria
cualquier nombre, incluso el más amado
y cuando las manos recorren tu desnudez,
se extingue la tristeza del amor perdido.

Dicen que hacerte el amor es como una droga,
que eleva hacia los cielos más espléndidos
navegando en oleadas salvajes de éxtasis infinito
                                                  con alegría casi tan cristalina como la autentica.

Dicen que en tu sexo se esconde un hechizo...
que hace que los hombres pierdan todo recato
toda inhibición y se transforman en un manojo de instintos
insaciables y hambrientos... de apetitos básicos
que solo hallan saciedad en los secretos
que guardas debajo de tus ropas...

¡Hechízame...! te lo pido con desesperado ruego...
quiero perderme en las cumbres y los valles
en los olores, sabores, formas y texturas...
que tu desnudez a mis ojos regalan...
quiero perder la memoria y el recato...
mientras cabalgo y cabalgas rauda
de esa salvaje manera -tan solo posible en fantasías-
con la cual te entregas -o haces creer que te entregas-
y me tomas y me haces tuyo y me arrancas placeres escondidos
mientras bebo de tus néctares y tus jugos
que solo tus artes amatorios a quien los compra
se los regalas con profusión generosa

¡Tómame y Poséeme...!
con la misma vehemencia con que mi rabia
y mi tristeza me han tomado y me poseen...
hazme el milagro de borrar de mi piel su olor
de mi boca sus besos y de mi memoria su nombre
¡Hazme el amor como nadie mas me lo ha hecho!
y mientras cabalgas sobre mí, contemplándote...
voluptuosa, hambrienta y por el placer poseída
miénteme y hazme creer que soy el único,
que soy irrepetible, que nadie como yo te ha saciado;
dime lo que quiero oír, aunque todo sea mentira...
porque al final... todo es mentira...
la devoción, la fidelidad, la fe, la esperanza, el amor...

¡Hazme el amor... haciéndome creer que me amas...!
y al final parte por la calle oscura del olvido
dejándome el cuerpo tan llenos de orgasmos de ti...
pero tan muerta la esperanza, tan falso el alivio...